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Entrevista con Hernando Ardila Gonzáles

“Un poema puede hacer una revolución”

Christian  Zárate- San Salvador- 20/04/2008

               christian.2007@hotmail.es

Periodista oficial del proyecto Cultural Sur internacional.

 

Dice Hernando Ardila Gonzáles, que le aturde más el ruido de Bogota, que el trajín en que anda metido en estas últimas semanas y afirmaba que extraña la tranquilad de su natal  Bucaramanga” todavía no estoy acostumbrando a las grandes urbes”.Afirmó el sábado pasado vía móvil, se oía, sonriente, resignado y tranquilo. Autor de casi una decena de libros entre ensayos y poseía - Latinoamericanismo vs Panamericanismo- Democracia para la Vida- Poemas para hacer el Amor… y la Revolución- Los Padre Nuestros de un Latinoamericano Pecador-.

Nando, como el gusta que lo llamen, nació en Bucaramanga, en 1958 y se desempeña como abogado litigante, especialista en Derecho Penal. Actualmente es Cónsul de Poetas del Mundo y Embajador Universal de la Paz en  Colombia.Es Vicepresidente Nacional del Colegio Nacional de Abogados de Colombia (CONALBOS).

Ha participado en varios festivales de poesía- III Festival de América do Sul en Brasil, -. III Festival Mundial de Poesía en Venezuela -. II Encuentro Internacional de Poesía en Chile, -. XII Festival de Poesía de la Habana - Cuba -. XI Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, -México-.

Conozcamos un poco más de este personaje en la siguiente entrevista.

 

¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante y placentera que has tenido como escritor hasta el momento, y cuál ha sido la más desagradable, la que quisieras que no hubiera ocurrido?

Lo más agradable hasta el momento, ha sido interactuar con iguales, en escenarios internacionales como Brasil, Colombia, Venezuela, Chile, Perú, Cuba, México y lo más, más agradable dentro de lo más agradable, ha sido entregarle mi primer poemario, “Te Quiero con Democracia”, de manera personal en México, a dos íconos de la poesía y la rebeldía… el Subcomandante Marcos y al maestro Ernesto Cardenal, a quienes admiro con la fuerza de un hombre que sufre  y lucha por su pueblo, como será igualmente de lo más agradable, entregar mi propuesta poética a los Presidentes de la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, Cuba, Nicaragua y a José Saramago.

 

Y ¿lo más desagradable?

Bueno creo que debe ser la constante de quienes nos iniciamos en el proceso de sacar de la clandestinidad la palabra, lo más desagradable es buscar los apoyos y encontrarnos con que quienes los reciben, son personas que lejos están de una propuesta de compromiso con el arte transformador, eso da rabia, impotencia, ganas de tirarlo todo y hasta de tomar un fusil, pero a la vez nos pone el reto de aprender a controlar los ímpetus, asumir la realidad y a fortalecer el compromiso transformador y seguir trabajando duro, pues nada se nos da gratuitamente.

 

La poesía, por lo general, no tiene tantos lectores como la novela o el cuento, y sin embargo la tuya tiene muchos seguidores. ¿Alguna vez te has preguntando por qué?

Creo que he logrado interesar a quienes al fin y al cabo son los destinatarios de mi trabajo poético, a partir de formular una nueva propuesta, no me declaro innovador de corrientes literarias y es que ni siquiera me considero poeta, los poetas no se autodeterminan, los pueblos los proclaman, esa nueva propuesta que llamo la palabra libre y liberadora, no es más que una apuesta al arte transformador y no al contemplativo, la apuesta por la palabra con contenido y no el simple florero  sin la flores naturales que le den razón a su existencia.

en resumen, creo que el privilegio de captar el interés por la aventura sobre los caminos de mis versos que se disponen expeditos e incluyentes para ser transitados por el público, se debe a que acudo a la cantera de la realidad y no a la inspiración, para tomar de aquella los insumos que terminan por reflejar fielmente con trazos estéticos, (en lo posible), a cada uno de quienes deciden encontrarse con mis versos, que acaso resulta ser un encuentro con espejos transparentes que procuran mostrarnos como somos, no obstante las pinceladas necesarias.

Es el nuevo evangelio, el de la palabra libre y liberadora de los espíritus humanos y de los pueblos santos, es decir todos los que cruzan el desierto de la injusticia y la opresión para ser autónomamente libres; evangelio constructor de nuevo pensamiento, en procura de ese otro mundo posible del tamaño de nuestros sueños, a los que nunca podemos renunciar.

 

El cineasta español, Pedro Almodóvar dijo en una entrevista: "A veces pienso que hago ciertas cosas para luego poder contarlas en las películas". ¿Te  ha sucedido algo así con la poesía?

Salvo algún poema que alentado por un suspiro se escapara desde el corazón enamorado, no exteriorizo mi imaginación para escribir, creo más bien, que debo escribir interiorizando lo que la realidad me cuenta a diario, para a su vez exteriorizar a mi corazón sensibilizado.

Encontrarse con un exquisito bodegón, colgado en un hermoso muro de una bonita casa, (aclaro que el bodegón no es mío, el muro tampoco y la casa menos),  y de inmediato estrellarse con niños con hambre, colgados en las latas que sirven de muro de mustios tugurios, (tampoco míos, pero comprometido por ellos), imponen contarlo con el riesgo panfletario, que obliga a sostener trémulamente una paleta cromática, si es que la realidad admite ponerle colores al hambre y a la miseria.

 

Decía Paúl Valéry que el primer verso lo otorgan los dioses y luego el poeta se las arregla como puede. ¿En  tu caso con el primer verso de “los padre nuestros, de un latinoamericano pecador…?

Dije en mi ensayo, democracia para la vida, que el fin último del hombre es la felicidad y para lograrla necesariamente deben estar en perfecto equilibrio los dos ámbitos de su naturaleza humana, su parte material y su parte inmaterial, lo que conocemos como cuerpo y alma, lo primero requiere que se satisfagan sus necesidades básicas, (alimento, vivienda, salud, vestuario, trabajo, recreación); lo segundo, que se satisfaga sus necesidades culturales, (conocimiento, participación, política… espiritualidad), de tal manera que la pelea no es con Dios o la idea que se tenga de Dios, el mío vive entre nosotros y nos guía en el sendero liberador.

Total que el primer verso en efecto no es mío, es enseñanza del que el imperio Romano crucificó, en los demás del poemario, me las arreglo para contar que hay Padres Nuestros malos, que son la mayoría de los gobernantes y Padres Nuestros Buenos, que son nuestros libertadores y algunos gobernantes, pocos… pero que ya se hacen visibles, empiezan a estar en todas partes, descendieron del pueblo, hacen el milagro de la transformación, nos llenan del espíritu de lucha, no se dejan caer en la tentación que los jubila archimillonarios y traidores y son crucificados a diario por las conspiraciones mediáticas del dios dólar que casi todo lo puede, menos comparar nuestras conciencias… los crucifican a diario, pero tres veces al día resucitan en el coraje de sus pueblos.

 

A través de tus  textos políticos “padre nuestro para Colombia”. Has intentado hacerte escuchar en tu comarca. Y has ¿Logrado que te escuchen?

En mi país como en todo país en proceso de liberación, es un riesgo hacerse escuchar apartándose de la verdad oficial, es una acto subversivo no solo por definición sino por acción, lo que no está con la versión oficial, es contraversión o subversión, claro que el presidente de Colombia en su frenesí, ha calificado de terroristas vestidos de civil a quienes se apartan de su proyecto político que el llama “democrático”, como si la democracia fuera el punto de llegada y no el punto de partida y que defiende con su famosa estrategia de seguridad democrática, que es la misma aplicación Estadounidense de la doctrina de seguridad nacional, o lo que la doctrina kissingeriana denomina de la razón de estado y que éstos le apoyan mediante los planes Colombia y su fase II ahora llamado Plan Patriótico.

Sí, es un riesgo, pero hay que correrlo cuando se tiene la misión de la que he hablado y en la que me siento comprometido, en la apuesta martiana que se traduce en su bella prédica de: “verso, o vivimos juntos o nos condenan a los dos…”. (José martí).

 

¿Crees que el intelectual puede lograr cambios estructurales en beneficio de la cultura  a través de las letras?

Cambios estructurales de la sociedad a favor de la cultura y de la supervivencia de la esperanza para la supervivencia de la humanidad.

Alguien y quisiera saber quien es ese sabio, dijo que un poema puede hacer una revolución. Creo firmemente en la misión liberadora del poeta, él no se puede abstraer para contemplar el mundo y escribir desde el olimpo de la literatura, sino desde el fango de la realidad, para hacer brotar del mismo la más bella flor… la esperanza por la vida y la libertad.

 

Y ese amor a la libertad se ha convertido en tu  caso en acción política ¿Qúe piensas ahora de la acción política como escritor e  intelectual que eres?

Naturalmente que la acción es la materialización del compromiso y casi siempre para lo que es el compromiso social, la política es la convocatoria más generalizada para la acción.

Pero en nuestro medio resulta un camino muy accidentado, no solo por los peligros que para el caso de nuestro país implica transitar por la senda contraria, debido al mal estado de la vida, sino por lo que Saramago con razón dice, lo que salva la estupidez de la derecha, es la estupidez de la izquierda.

 

¿La problemática  interna afecta los intereses de los escritores Colombianos?  

Si son escritores de buenas nuevas, de los que militan por fuera del estamento aún en la sutiles líneas de lo lírico, lo épico, lo costumbrista y pintoresco, creo que sí, la problemática interna les hace acreedores de su política excluyente y marcartista, que se refleja en el alejamiento de la más mínima posibilidad de apoyos institucionales para su obra y en el peor de los casos, que ya empieza a ser al por mayor, más bien les hace beneficiarios de políticas de señalamiento y persecución.

 

¿En qué línea o corriente se puede ubicar  tu trabajo dentro del marco de la producción Colombiana de hoy?

Pues me resulta difícil poder decir que pertenezco a una escuela, corriente, tendencia o postura literaria en la producción nacional actual, porque considero que no soy escritor profesional y además no encuentro lógica una postura desde los trazos sobre el papel, si a la hora de la acción, nadie resulta más ausente que el trabajador del arte Colombiano.

Permítame profundizar muy brevemente. Me parece que Gabo, (Gabriel García Márquez,) Mutis, Botero, (el bueno, es decir Fernando Botero padre), Juanés, (muy a pesar de su concierto Paz sin Fronteras), están en deuda, pues a pesar de su bellísima obra, nada han dicho frente a la tragedia de Colombia, siendo ellos los de mayor autoridad moral y teniendo el respaldo amoroso de los Colombianos y del mundo, para hacerlo.

Dijo Simón Rodríguez, (maestro del padre libertador Simón Bolívar), o inventamos o desaparecemos, creo entonces que lo nuestro es un esfuerzo que procura descubrirnos a partir de nuestra propia realidad y con una postura de compromiso militante para transformarla.

 

¿Se puede decir que hay una línea o corriente  predominante en tu país?

El miedo y el silencio.

Ahora se produce mucho libro trágico anecdótico, de quienes fueron lugartenientes de los capos del narcotráfico o de las amantes de los capos o de damas modelos y actrices prepagos (meretrices de cuello blanco) o ex -rehenes de grupos rebeldes en armas, etc., que por esa línea consumista muchos odios proponen, pero ninguna salida cierta y seria al problema de Colombia.

Aunque vale rescatar así no sea de contexto, a Vlado (caricaturista) y a Daniel Coronel, (Periodista investigador) en una línea de denuncia objetiva y sin pasiones.

 

¿Fue difícil escribir en Colombia después de la presencia abrumadora de García Márquez?

Los Dioses del olimpo literario, siempre generan un temor e indecisión en quienes comenzamos a poner en evidencia nuestra obra, un día desde México la Lic. Patricia Covarrubias Ponce, cuando yo le decía que el referente era muy alto, me dijo algo que me marcó para siempre: “Benedetti es Benedetti, Nando es Nando”, entonces comprendí que debía hacer camino y en efecto con dificultades y esfuerzos voy caminando con mi prédica, sobre la convicción que Gabo es Gabo, yo... soy yo

Colombia va en sentido contrario: hacia la derecha con respecto a los otros países de América Latina. ¿Qué piensas al respecto?

Diría más bien que los países Latinoamericanos son diferentes a Colombia, se acordaron de su historia, se acordaron de aquella premonición trágica del padre libertador Simón Bolívar que sentencia: “Pareciera que la Divina Providencia hubiera destinado a los Estados Unidos, para plagar de hambre y de miseria a la América en nombre de la libertad” y decidieron reencontrarse con Cuathemóc, Pancho y Emiliano, con Sandino, Farabundo, y José Martí, con José Antonio Comunero, Manuelita,  la Gaitana, Gaitán, y Camilo, con Alfaro, con Inkarrí, con Guataipuru, con Araucanos, Mapuches y Caribes, con San Martín y  con el Ché y sobre todo y por todo con Bolívar.

¿Como percibes  los esfuerzos del presidente Álvaro Uribe, por consolidar la paz en Colombia?

¿La paz de los sepulcros?, ¿esa?, creo que los paramilitares Colombianos y Mr. Bush, darían mejor respuesta.

 

¿Qué es lo que más admiras de un sistema de gobierno, de una cultura y de una persona?

Los políticos, los medios e incluso los intelectuales, se devanan los sesos tratando de explicar que la democracia es el mejor gobierno y por eso gritan, (a la usanza del rey ultramarino) que cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y de alguna forma brasil y argentina, deben callarse, porque se alejan peligrosamente de la “democracia”,  que México, Colombia, Perú… consolidan gobiernos democráticos y que definitivamente EE.UU., es el más bello ejemplo de democracia.

Como rosseau, como el extinto intelectual colombiano, maestro Antonio García, sí creo que la democracia es un sistema de vida, es un pacto por la vida y la libertad que lo involucra todo, por eso en mi reflexión, la democracia, al menos éticamente, no es el punto de llegada, sino la base imprescriptible e irrenunciable de una sociedad, es el punto de partida que no admite discusión, el asunto es qué proyecto ideológico la interpreta, la defiende, la garantiza y la perfecciona más.

La democracia he dicho en charlas callejeras, es un vaso de agua natural al servicio del bioma, que incluye al depredador mayor, el hombre, entonces el asunto no es inventarse el agua, ella de siempre y ojalá por siempre está entre nosotros, el asunto es quien garantiza su preservación, quien  la depura un poco más, para hacerle más cristalina, limpia, potable y soberana, al fin y al cabo lo que se juega es la supervivencia de la humanidad.

Lo que más admiro entonces en un gobierno, es que al margen de su génesis ideológica, por encima de intereses extranacionales, oligárquicos, militaristas, de ambiciones personales, de pasiones, etc., sea capaz de entender que la democracia no le pertenece a una reducida élite de privilegios de todo orden, ni es impronta o propiedad de alguna fracción de la sociedad, sino que pertenece a todos por igual y su expresión y preservación implica el bienestar de todos.

Lo que más admiro de una cultura es que en medio de la globalización y del neoliberalismo, no se diluya ni se vuelva mercancía, sino que se preserve con la dinámica propia del desarrollo necesario, pero sin perder su sello, pues es un elemento si no guardaron de la soberanía de un pueblo.

Y lo que más admiro de una persona, es que sea capaz de entender que su misión en la sociedad, no es servirse de ella para enriquecerse individualmente, sino servirle a ella para construir la felicidad colectiva, que incluye la suya.

 

Y para terminar, primero una confesión y después una última pregunta.

Dos confesiones:

1. No me gustas cuando callas… porque no te quiero ausente

2. Confieso que he sobrevivido

 

Me han encargado para este medio, escribir tu necrológica ¿qué le gustaría que ponga como epitafio?

“La sociedad que silencia a sus poetas… se queda sin conciencia” o “Ha llegado la hora de los poetas... la hora de la resistencia activa, para condenar desde nuestra misión a la muerte, pero también desde nuestra militancia, defender la vida”.

 

O como aspiro por lápida un libro, las dos anteriores y éste fragmento de poema

 

Perdona por favor nuestras ofensas

Porque nosotros, casi nunca  lo hacemos.

Y déjanos caer en la tentación

De la Justicia

de la Democracia

de la Solidaridad

Y por sobre todo del Amor Sincero.

¡Y líbranos Señor de todo afán!

Por lobogabriel - 7 de Mayo, 2008, 7:44, Categoría: entrevistas
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entrevista a Gustavo Pereira

“Un festival de poesía es un puñetazo al rostro de la infamia”

 

Gustavo Pereira poeta homenajeado

 

El 5to Festival Mundial de Poesía se realizará en Caracas y todas las capitales de estado desde el 18 al 25 de mayo rindiendo tributo al poeta margariteño Gustavo Pereira.

 

(CAB). Claro y preciso como sus somaris, Gustavo Pereira no duda en afirmar que “un festival de poesía es un puñetazo al rostro de la infamia”. Las palabras están a su alcance y las elige sin complicaciones. Sabe muy bien que ellas son las armas de la lucha apasionada que da cada día, desde que se inició en estas batallas en su juventud comunista. Lo que en verdad se le complica es manejarse en el escenario de la alabanza, por eso prefiere hablar del alcance de la literatura en un intento por apartarse de esta ola exaltadora de su trabajo que marca la pauta de 2008.

 

Y es que el 5to Festival Mundial de Poesía, a celebrarse en mayo de este año, le rinde homenaje a su obra y a su persona, como piezas claves en la poética nacional. Pereira insiste en destacar que eventos de esta naturaleza, impulsados por la Presidencia de la República y llevados adelante por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de La Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello, son una forma de consagrar lo que él llama “la victoria de los excluidos”.

 

-¿Cómo son los sentimientos ante un homenaje como el 5to Festival Mundial de Poseía?

 

-Uno se siente terrible, me cohíbo grandemente. Prefiero homenajear que ser homenajeado.  

Desde la biblioteca de su casa en Lecherías, estado Anzoátegui, rodeado de libros, recuerdos y de tantas ideas que aún están a la espera de ser escritas, Gustavo Pereira reflexiona acerca de la poesía, ese arte que fluye de su pluma y que va llenando sus palabras casi sin que él se lo proponga.

 

“Un encuentro de poetas en cualquier momento y en cualquier país siempre significa una especie de puñetazo al rostro de la infamia”. Con su tono suave, pero con un énfasis marcado en cada sílaba, afirma que el arte, y dentro de él la poesía, le permiten a la gente romper con esa vida cotidiana que nos invade permanentemente con malas noticias, con pesimismo, con tragedias, con exclusiones y agresiones. De allí que “tomar la plaza en nombre de la poesía siempre significa una victoria de los excluidos, de quienes quieren un mundo distinto. Es una victoria del intento por obtener la armonía”.

 

Merecedor de incontables reconocimientos, Gustavo Pereira ha sido ganador, entre otros, del  Premio Nacional de Literatura y del Premio de Poesía Bienal José Antonio Ramos Sucre. Esa labor creadora lo hace tener certezas que van más allá del oficio.

 

Afirma que “el ser humano inventó la poesía cuando se sintió pequeño y vio que su capacidad de entender el mundo era casi ninguna, e inventó la poesía para intentar salvarse, como otra religión, y así ha sido a lo largo de toda la historia. Quienes profesamos la poesía lo hacemos como una religión o no, pero como una religión que nunca ha hecho daño, una religión que sólo salva. La poesía es en este momento y en este país una especie de asunción de una religión siempre salvadora”.

 

 -¿Qué es lo que trae un festival de poesía como legado, como elemento formativo?

-Cumple un altísimo papel pedagógico, primero una lección sobre cómo desechar o despreciar la cursilería. Un festival de poesía es, generalmente, una lucha por la dignidad de la palabra, que se ha pervertido y desvalorizado a tal punto que dejó de ser lo que en algún tiempo fue, incluso en los tiempos cuando se supone vivió Cristo, él hablaba en parábolas, que son un equivalente de poesía, lo que significa que poesía era casi sinónimo de palabra verdadera. Lo que significa que si un festival es de poesía es un festival de palabra verdadera contra la mentira, contra la hipocresía, contra los falsos valores, los estiramientos humanos. 

    

Pereira, nacido en Punta de Piedras, Nueva Esparta, en 1940, está convencido del valor del arte. “¡Qué mayor lección de pedagogía que la que hace el arte!”, señala al destacar que las diversas manifestaciones artísticas hacen una labor formativa incluso más pródiga que la de “nuestra actual escuela”.

 

Afirma que la solidaridad, los sentimientos, la armonía, por sólo enumerar algunos, son los verdaderos valores que nos traen los festivales de poesía, “y si Venezuela se llena de estos festivales, pues ¡alabados sean los dioses!”. Porque, ratifica, estas son las cosas que contribuyen a que tengamos un mejor país.

 

-¿Cree que los jóvenes se acercan a la poesía?

 

-Sí, creo que sí. Lo que noto es poco rigor y eso me preocupa mucho. Hay como una especie de desentendimiento con la historia y la historia nutre la poesía, es una de las fuentes fundamentales donde beben los poetas. Algunas escuelas poéticas contemporáneas han asumido una poesía mucho más de efluvios íntimos, de versos un poco hacia adentro, pero no en función del mundo, no en función de otros. Una poesía que no es intimista, yo diría más bien egoísta y me preocupa mucho.

 

Para Pereira la formación de un poeta en los años juveniles tiene especial significación. Es fundamental nutrirse para acercarse al arte poético porque, señala categórico, “es imposible que un poeta sea inculto”.

 

Está convencido que la poesía debe ser algo de todos, pero donde las cosas sean llamadas por su nombre. “Da la impresión de que ser poeta es algo muy exclusivo, de una elite que tiene la potestad única dada por lo dioses para escribir poesía y eso no es así.  Lo que combato es que la mala poesía y lo que no es poesía se divulguen como si fueran poesía. Prefiero que las cosas se pongan en términos claros”.

 

No en vano destaca que “las comunidades indígenas no tienen poetas, todos son poetas. Porque su lengua es hecha de simbolismos, construida de metáforas y cualquier cosa que digan lo están hablando en poesía”. 

 

Sostiene que la trascendencia es algo inherente al ser humano, pero no cree que deba ser el fin último del poeta. “El deseo de trascender está tan arraigado en el ser humano desde el principio de los tiempos que eso fue lo que permitió el origen de las religiones. No creo que eso sea malo, lo que objeto en un poeta es que crea que eso es verdad. Lo que al ser humano lo logra salvar de la muerte es su entrega a los demás”.

 

-¿Un poeta no se debe a sí mismo sino a su prójimo?

 

-Lo primero, se debe a sí mismo, debe vivir en poesía que es mejor que hacer poesía. Pero es que escribir poesía es una entrega a los demás.

 

Bibliografía mínima

Los tambores de la aurora, 1961

Preparativos de viaje, 1964

En plena estación, 1965

Los cuatro horizontes del cielo, 1973

Libro de los Somaris, 1973

Segundo libro de los Somaris, 1979

Vivir contra morir, 1988

El peor de los oficios, 1991

Escrito de salvaje, 1993

Costado indio, 1999

Oficio de partir, 1999

Por lobogabriel - 25 de Abril, 2008, 14:16, Categoría: entrevistas
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Horacio Castellanos Moya, por Giovanni Rodríguez

"La verdad ofende, aunque sea en ficción"

Con el desenfado que le caracteriza, Horacio Castellanos Moya responde a estas preguntas de mimalapalabra que ahora entregamos en su edición 37. Al leer sus respuestas llegamos a entender por qué a este escritor honduro-salvadoreño se le percibe en las fotografías como a un hombre duro, mordaz y casi pendenciero. Su narrativa se manifiesta de manera parecida: es provocadora, obliga a los lectores a comerse con los ojos la violencia, a embarrarse en todo lo que les provoca asco y a tragarse su mojigatería. A Castellanos Moya no se le ve por ningún lado la intención de caerle bien a nadie, pero tampoco el afán ridículo de convertirse en dios. Por eso responde así, como si nada importara, como si, al igual que Kafka, le aburriera todo lo que no es literatura, incluso las conversaciones sobre literatura.

Con el desenfado que le caracteriza, Horacio Castellanos Moya responde a estas preguntas de mimalapalabra que ahora entregamos en su edición 37. Al leer sus respuestas llegamos a entender por qué a este escritor honduro-salvadoreño se le percibe en las fotografías como a un hombre duro, mordaz y casi pendenciero. Su narrativa se manifiesta de manera parecida: es provocadora, obliga a los lectores a comerse con los ojos la violencia, a embarrarse en todo lo que les provoca asco y a tragarse su mojigatería. A Castellanos Moya no se le ve por ningún lado la intención de caerle bien a nadie, pero tampoco el afán ridículo de convertirse en dios. Por eso responde así, como si nada importara, como si, al igual que Kafka, le aburriera todo lo que no es literatura, incluso las conversaciones sobre literatura.

mimalapalabra: Usted nació y trabajó un tiempo en Honduras, creció en El Salvador y ha vivido, entre otros países, en México, Alemania y Canadá. ¿Se considera un apátrida, un expatriado o dueño de más de una patria?

HCM: Decía Cioran en un aforismo: "Un hombre que se respeta a sí mismo no tiene patria. La patria es una cosa pegajosa". A veces, me considero un apátrida; pero, en otras ocasiones, percibo con claridad cómo los lugares donde nací, me crié y me ha tocado vivir forman parte de lo que soy y en buena medida me definen.

Esto es algo que interesa muchísimo a ciertos escritores en nuestro país: ¿Se siente más hondureño o salvadoreño?

La preocupación de esos colegas es absurda: ninguna nacionalidad los hará mejores escritores. Y yo carezco de esa intensa sensación de nacionalidad que tiene la mayoría de la gente. Ciertamente el universo de mi obra es más salvadoreño y luego mexicano (país donde viví 13 años determinantes de mi vida), pero mi novela más traducida hasta ahora sucede en Guatemala, país en el que también he vivido largas temporadas.

Su nombre fue mencionado el año anterior entre los candidatos al Premio Nacional de Literatura de Honduras. ¿Qué opinión le merece esta nominación?

Me asombra y agradezco que haya personas con interés en mi obra, dada la circunstancia de que yo he vivido tan lejos de Honduras y seguramente no es fácil conseguir mis libros.

Independientemente de su nacionalidad, como bien señala Hernán Antonio Bermúdez, su literatura le abre las fronteras de modo decidido a la narrativa hondureña. ¿Qué importancia tiene el escenario de Honduras en su narrativa?

El territorio de mi narrativa es el territorio de mi memoria y de mi imaginación. Honduras ha aparecido muy poco como escenario en mi obra; mis recuerdos se remontan a mi tierna infancia y luego a la intensa relación con mis abuelos maternos, con su casa en El Hatillo y con el mundo que los rodeaba.

En nuestros países la gente se ofende si se critica a la patria, y por eso surgen tantos aduladores de nuestra supuesta identidad. Bajo esta premisa, a usted se le considera un hombre ofensivo. ¿Su naturaleza humana o su ADN literario responden a la intención de "ofender" o simplemente a su sentido crítico?

Seguramente a mi sentido crítico. Se dice que la verdad ofende, aunque sea puesta en ficción. Siempre me ha sorprendido cómo la susceptibilidad crece en la medida en que el hombre es más mentiroso, soberbio e ignorante. ¿Ha visto a esos criminales patólogicos, acusados de perpetrar matanzas, que de pronto se declaran convertidos a la palabra de Dios, a fin de reciclarse como políticos? Tienen la susceptibilidad de una señorita ofendida si alguien les recuerda sus crímenes.

¿Cree que nuestros países centroamericanos tienen una cultura provinciana?

El concepto de cultura es maleable, pero no me gusta hablar de cultura provinciana. Yo creo que la cultura de los países centroamericanos es expresión de una historia de opresión, ignorancia y saqueo; es la cultura de pueblos sistemáticamente apaleados y hambreados.

Roberto Bolaño dijo que el humor ácido de El asco amenaza la estabilidad hormonal de los imbéciles. ¿Se propuso algo parecido cuando escribió esta novela?

Cuando escribo me propongo sacar lo que tengo adentro, lo que me quema, lo que me corroe; cuando escribo no pienso en la reacción de nadie, pues me paralizaría. Es hasta después, hasta que la obra está terminada cuando empiezo a pensar en las posibles reacciones.

Nosotros dijimos alguna vez que el monólogo de Edgardo Vega podría estar dedicado también a estas honduras y sus hundidos. ¿Calculó alguna vez la trascendencia de su "ofensa" fuera de las fronteras salvadoreñas?

Me parece que usted le asigna al escritor unas virtudes de las que por lo general el escritor carece. Un escritor que está preocupado por calcular la trascendencia de su obra sólo hará el ridículo, porque la futurología no es una de sus virtudes, y por estar dedicado a hacer esos cálculos no le quedará tiempo ni energía para escribir una obra que valga la pena.

Si bien dice, en la nota del autor de la más reciente edición de El asco en Tusquets, que se divirtió mucho en el ejercicio de estilo que representó la escritura de esa novela, no se percibe en el resto de su narrativa que usted sea un escritor que se divierte escribiendo. ¿Es esto así?

Tiene usted razón. A veces escribir es duro, tortuoso; avanzo con dificultad, a ciegas, entre caídas. Lo que no puede ser es aburrido: si alguien se aburre escribiendo y sólo lo hace para ver si gana fama y cómo reaccionan los otros, más le vale que cambie de oficio.

En sus novelas se nota su preferencia por el monólogo interior antes que por un tipo de narración omnisciente. ¿Responde esto enteramente a esa voluntad de estilo a la que se refería Bolaño?

Es probable. O quizá se deba a mi oído o a esa idea de Canetti que dice que el escritor debe ser "un custodio de las metamorfosis". Me gusta convertirme en los personajes que desarrollo y contar el mundo desde su punto de vista.

A través de sus diferentes libros reencontramos una serie de personajes y situaciones que, vistos en retrospectiva, podríamos juntar en un solo espacio para considerarlo su mundo literario propio. ¿En cada nueva obra que escribe, llega a sentir algo de nostalgia por un personaje o situación de una obra anterior que lo obliga a incorporarlo nuevamente?

A veces siento nostalgia por los personajes, pero ninguna obra me obliga a nada. Si un antiguo personaje irrumpe en una nueva obra es porque él o la trama lo pide. Sucede, pues. Casi siempre para mí es un descubrimiento estimulante y en algunas circunstancias hasta mágico.

¿Qué cree que sea lo que más llama la atención de su narrativa a sus lectores de otras lenguas: su cruda visión de la sociedad centroamericana, su "estética del cinismo", como la llama Beatriz Cortez, o su oralidad que favorece lo auditivo, como usted mismo ha asegurado?

Me gustaría creer que lo que más llama la atención de mis libros es que están escritos con la suficiente fuerza para meter al lector en un mundo del que no pueda salir hasta que termine la última página. Pero no le sabría decir con certeza. Hace un par de años, mientras hacía promoción de mi novela La diabla en el espejo (traducida como La mort d'Olga María) entre estudiantes de bachillerato de la región Provence-Alpes-Cote d'Azur, al sur de Francia, una chica en la ciudad de Carpentras me dijo que ella no solía leer libros, sino sólo ver televisión, pero que había leído con fascinación mi novela de una sola sentada. Pocas veces me he sentido tan gratificado.

¿Es usted de los desencantados o de los que aún tienen esperanza?

Depende en qué. Puedo ser desencantado al mediodía y esperanzado en la noche, o al revés. Me gustaría más bien que me contaran en la fila de los despiertos, pero no he hecho méritos suficientes.

¿Es para usted la literatura una manera de saldar cuentas?

Muchas veces es así. Pero si sólo se tratara de saldar cuentas cualquier pistolero podría ser escritor.

¿A quiénes lee de los escritores latinoamericanos actuales?

A muchos. Mencionaré a dos viejos, aún vivos, que me deslumbran: Rubem Fonseca y Andrés Rivera. Y mi muerto favorito sigue siendo Juan Carlos Onetti.

¿Y de los hondureños actuales?

En su momento leí con entusiasmo la poesía de Roberto Sosa, Rigoberto Paredes y José Luis Quesada; algunos cuentos de Bahr, Carías y Escoto, y por supuesto la obra de mi amigo Roberto Castillo. Hace poco, un escritor radicado en Chicago, León Leiva Gallardo, me hizo llegar una novela interesante, titulada Guadalajara de noche, publicada por Tusquets en México. Pero en general estoy desconectado de lo nuevo.

¿Cómo es la vida ahora en Pittsburgh después del éxito editorial y después de las amenazas de muerte recibidas en El Salvador por la publicación de El asco?

Vine a Pittsburgh luego de vivir dos años en Frankfurt, Alemania. Cambiar de paisaje, cultura y rutina es nutritivo para el escritor. Ambas ciudades están marcadas por los ríos que las cruzan: el Main en Frankfurt; el Allegheny, el Monongahela y el Ohio en Pittsburgh. He tenido la suerte de vivir cerca de los ríos. Pero acá hace más frío que allá. Ahora espero con alegría la inminente llegada de la primavera.

Obra literaria de Horacio Castellanos Moya
Novelas: 1988: La diáspora. San Salvador: UCA Editores. 1996: Baile con serpientes. San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, Colección Ficciones. 1997: El asco. Thomas Bernhard en San Salvador. San Salvador: Editorial Arcoiris. 2000: La diabla en el espejo. Madrid: Ediciones Linteo. 2001: El arma en el hombre. México: TusQuets. 2002: Baile con serpientes. 2ª ed. México: TusQuets. 2003: La diáspora. 2ª ed. San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos, Colección Ficciones. 2003: Donde no estén ustedes. México: TusQuets. 2004: Insensatez. Madrid: TusQuets. 2006: Desmoronamiento. Madrid: TusQuets. 2007: El asco. 2ª ed. Madrid: TusQuets.
Colecciones de cuentos: 1981: ¿Qué signo es usted, niña Berta? Tegucigalpa: Editorial Guaymuras. 1987: Perfil de prófugo. México: Claves Latinoamericanas. 1993: El gran masturbador. San Salvador: Ediciones Arcoiris. 1995: Con la congoja de la pasada tormenta. San Salvador: Ediciones Tendencias. 2004: Indolencia. Guatemala: Ediciones del Pensativo.
Ensayos: En coautoría con Gabriela Yanes, 1985: Mirrors of War: literature and revolution in El Salvador. Transl. Keith Ellis. New York: Monthly Review. 1993: Recuento de incertidumbres. Cultura y transición en El Salvador. San Salvador: Ediciones Tendencias.

Por lobogabriel - 7 de Abril, 2008, 17:02, Categoría: entrevistas
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Entrevista con Fernando Rendón

"El poder desprecia la poesía porque desprecia la vida…

Con el Festival Internacional de poesía de Medellín, Fernando Rendón ha logrado convertir la palabra esencial en un fenómeno multitudinario, hacer que el sueño deje de ser otro espacio excluyente, lograr que la belleza sea mucho más que otra posesión egocéntrica. Controvertido y polémico, este hijo de una ciudad convulsa, que ha publicado los poemarios Contrahistoria, Canción en los campos de Marte y los Motivos del Salmón, y quien logra anualmente convocar un grupo de poetas de las más diversas regiones del mundo, se confesó para Con-Fabulación sobre lo sagrado y lo profano, la intimidad y la historia, las ideas sensibles, los ritos sociales, la soledad y el temor y, claro está, sobre las horas cruciales que transita Colombia. 

¿Ha contribuido el Festival de Poesía de Medellín a operar un cambio en la sensibilidad y el inconciente colectivo del país? Rememoremos algunos de los pasos esenciales de tan milagrosa transformación.

No hay pasos en el fluir de un río. Hay un lenguaje universal de los humanos de todos los tiempos y lugares, como herencia espiritual y social, contenido en los símbolos y poemas de sus poetas. Los poemas nos hermanan. Rasgos sensibles y concientes de las tradiciones poéticas del mundo comparten una sola identidad humana, que quiere una vida superior, material y culturalmente. En oposición a ello, los verdugos hacen la diferencia. Por eso cierto sicario de la poesía que todos conocemos (muy cercano a José Obdulio), publicó recientemente un ensayo (otro intento) acerca de la "muerte de la poesía colombiana", su "ajuste de cuentas" por aquello que cree que la vida le ha negado. Los festivales internacionales de poesía celebrados en Medellín, desde hace diecisiete años, han transmutado la sensibilidad y la conciencia de nuestra juventud, no de manera milagrosa sino natural, como una reserva intangible para la vida y la poesía, invisible para la policía. El Festival, como la poesía y como la dialéctica, es un río que avanza transformándose a sí mismo, eligiendo nuevos cauces.

La logística y la directriz del Festival son ejemplares y lo han convertido en uno de los eventos culturales más importantes del planeta. Ilústrenos un poco sobre la ardua organización que lo hace posible.

La logística y la directriz del Festival son orientadas por el espíritu poético del grupo de trabajo de Prometeo. El Festival es "uno de los eventos culturales más importantes del planeta" por la acción de vitales poetas contemporáneos que han convocado con su canto a nuestro pueblo, y por el ejercicio poético de un pueblo que ha retroalimentado a los poetas que han acudido a Medellín. Un acontecimiento se hace visible al mundo en cualquier lugar, cuando hombres alertas, y los pueblos con un destino, han acudido a una cita. Este país espera que sus poetas y artistas acudan a la cita anunciada, pues hay un pueblo que espera su tiempo.

La respuesta de los violentos a los llamados fraternos de la palabra poética ha sido un endurecimiento de sus posiciones altaneras y homicidas. ¿Cómo afrontar la desafiante opción de los sectores más recalcitrantes y retardatarios de la sociedad?

Desde los diferentes pensamientos políticos y sociales (y poéticos), casi sin exclusiones, es preciso superar el incauto y torpe individualismo, y unirnos con entereza en una alta energía para confrontar la cultura de guerra y tierra arrasada del espíritu que quiere hacerse reelegir en un poder oscuro, con más fraude y mayor intimidación armada que nunca. Si la poesía fue para algunos la voz de los que han enmudecido, el mutismo ha contemporizado con la parca. La mesura actual de muchos intelectuales colombianos está toda llena de complicidades y permisiones. Cuando no de abierta perversión. Hay que hacer resonar la matraca, como en la China antigua, para alertar a todos, porque los asesinos han estado y siguen aquí, tocando cada día el aldabón de las puertas de Colombia, especialmente desde la Masacre de las Bananeras, pasando por las dos grandes épocas de violencia desatada por liberales y conservadores en 1948, hasta el genocidio de la UP. Habemus presidente contra la vida.

Algunas voces del sector cultural no han cesado de atacar la estructura y el significado del festival de poesía que usted preside. Desde su punto de vista, ¿qué significado tienen estas percepciones negativas del evento?

Cierto candidato a ícono de la poesía colombiana, que tomó parte una mayor cantidad de veces en el Festival Internacional de Poesía de Medellín desde 1991, paradójicamente ha sido uno de los poetas que más ha desdeñado abiertamente esta propuesta poética en los medios colombianos, dando argumentos a los enemigos de la poesía y a los sectores políticos más reaccionarios del país, que no cesan de combatir el "significado del festival de poesía de Medellín". No obstante, para sorpresa nuestra, este poeta otorgó un ciclotímico reportaje a un diario de Buenos Aires en el que afirmaba: "Nos dimos cuenta de que en medio de las bombas del narcotráfico necesitábamos la poesía, por eso la respuesta fue tan masiva, y en la medida en que el festival fue creciendo y haciéndose internacional, se fue volviendo más masivo en los parques, en las calles, en las universidades, en la cárcel".

Pienso que, en Medellín, la poesía contemporánea mundial ha contrastado duramente a la poesía colombiana. Hay egos opacados, la semilla del desasosiego en el éxtasis ególatra, anarquismos nihilistas y visigodos, celos y recelos, el desprecio por la intimidad de la multitud, envidias como boas, poetas neutrales o de extrema derecha con intimidades de sacristía, sapos del tamaño de perros y delatores y, en medio de todo, nuestro saludable deseo de recibir, un día de estos, una sola crítica estructurada y significante, creadora y complementaria de un esfuerzo indiscutible y revolucionario, en este tiempo de terrores y de mutis por el foro.

Ustedes ganaron hace dos años el Nobel Alternativo de la Paz ¿cuál es la importancia de este premio en el panorama colombiano e internacional?

El Premio Nobel Alternativo (que recibimos en el Parlamento de Suecia en diciembre de 2006), fue otorgado al Festival Internacional de Poesía de Medellín porque "afirma y expresa los valores humanos de la belleza, la creatividad, la libertad de expresión y por su trabajo con la comunidad, en oposición al miedo y a la violencia que prevalecen en Colombia y en el mundo todavía hoy". Se concede un reconocimiento mundial a la sed de vivir y a la resistencia poética de nuestro pueblo y de nuestra juventud, y por extensión a nuestra propuesta poética, en contravía al terrorismo de estado y a la degradada guerra que pesa a todos, menos a Bush y a Uribe, a los que nada les cuesta el deterioro de la vida de todos y de la naturaleza a la que pertenecemos.

¿Qué opinión le merece la prensa alternativa y su exilio voluntario de los grandes medios de comunicación?

Los medios alternativos, incluidos los medios digitales, irán sustituyendo gradualmente a los grandes medios de comunicación de nuestro país, en creciente proceso de descrédito, para contribuir a crear una nueva vida. Se requiere ser un "intelectual" de derecha, o siquiera socialdemócrata que -en ambos casos- escupa en cada columna a la oposición de izquierda, para ser aceptado como colaborador habitual en los medios de comunicación de Colombia. Nuestra vía debería ser confluir para fortalecer los medios de comunicación alternativos, político-culturales, desnudando al mundo la sombría y trágica complicidad de casi todos los periódicos, emisoras y canales de TV de Colombia con la diaria masacre de colombianos durante dos siglos, por parte de la dirigencia liberal y conservadora, de la mano de los Estados Unidos de América.

La cristalización de la belleza escenificada en el ritual poético, denuncia el apogeo de una descarnada mutilación... ¿qué papel cumple la belleza en nuestra actualidad profana y monstruosa?

La belleza contrasta decisivamente al horror. Testimonia el humano deseo y la probabilidad de un nuevo tiempo, una atmósfera respirable, palpable, habitable a partir del diálogo entre los opuestos, que se odian. El amor existe y ha creado a Colombia. El odio existe y está socavando este país. Los poetas y los artistas colombianos debemos elegir la unidad. Es preciso, si lo queremos y comprendemos, fundar un diálogo democrático, multitudinario, para poner punto final a esta guerra mortal, mediante un final justo, digno, acordado entre los letales enemigos.

¿Por qué si la gente quiere escuchar y escribir poesía, ésta sigue sin encontrar eco en la gran prensa y en las esferas del poder?

Los medios de comunicación de masas desprecian a la poesía como a la vida, porque en el fondo les temen. "He aquí la poesía esta mañana. Para la prosa están los periódicos", escribió Guillaume Apollinaire. Prosa cómplice de magnicidios (cinco candidatos presidenciales colombianos asesinados entre 1987 y 1995) y genocidios (cientos de miles de colombianos asesinados en las guerras civiles colombianas desde 1930), prosa tinta en sangre, que ignora el sacrificio histórico del pueblo para edificar un país para la vida, su hambre, su prisiones, su dolor funesto y su desesperanza, y mucho más su destino, al final emancipado. Los medios se ocupan frívolamente de los empresarios, banqueros, latifundistas o caballistas en el poder, de sus guerras contra la población que esperaba un feliz porvenir. Esa es la prosa de los medios esta mañana. Para los radicales cambios de la historia, está la poesía.

Con-fabulacion 32-

Colaboraciones y sugerencias: confabulacion1@gmail.com

Números anteriores: http://con-fabulacion.blogspot.com/

Por lobogabriel - 27 de Marzo, 2008, 15:24, Categoría: entrevistas
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"Para lograr las cosas se debe soñar", Adriano Corrales por julia ardon

¿ Quién sos vos, Adriano?
Soy un ciudadano devenido en escritor debido a una intensa necesidad, casi una urgencia, de expresar y comunicar ideas, angustias, esperanzas.

¿ Desde cuándo escribís?
Desde los cinco años... no, no, ya en serio empecé a escribir tarde, como a los 25 años. Antes había escrito cosas adolescentes, como todo aficionado a la literatura, pero ya en serio empecé a escribir cuando me acercaba a la tercera década.

¿ De dónde sos?
Soy de origen sancarleño, es decir, un tipo medio rural a quien podríamos definir como un intelectual con raíces rurales pero descampesinado. En otras palabras, un costarricense con alma campesina urbanizada, y un tanto burocratizada, asomándose a una posmodernidad ambigua, asimétrica y arbitraria.

¿Descafeinado esdrújulo con dos sobrecitos de splenda?
Uy, eso me asusta... mucha química. Ya no tomo café, solamente tecitos de hierba...

¿Qué estás haciendo ahora?
Trabajo en el Instituto Tecnológico de Costa Rica como profesor, extensionista e investigador; pero la razón de ser de mi trabajo es la escritura y el estudio.

¿ Hace cuánto estás en el TEC? ¿ te gusta tu trabajo?
Hace 16 años. En general me gusta el trabajo, disfruto lo que hago, tengo libertad de cátedra y mis iniciativas y proyectos gozan de buena confianza, aunque a veces se ha impuesto el cuadrado tecnológico y el hemisferio de los ingenieros, lo que nos ha convertido en una especie de precaristas, pero hemos seguido adelante con más ánimo e imaginación.

¿ Pero realmente qué cosa quisieras estar haciendo?
Escribiendo y leyendo, solamente eso: leyendo y escribiendo...

¿Tanta palabra? ¿ no te hace falta el silencio a ratos? Digo...¿no te cansás de las palabras?
Sí, el silencio es muy necesario, de hecho imprescindible para escribir, leer y meditar, pero hasta el silencio está poblado de palabras, solamente que son palabras más íntimas, las del amigo que siempre va con uno, como decía Antonio Machado. Recordemos que hasta los sueños están poblados de palabras, aunque sean palabras de otra naturaleza y de otro signo. Ahora bien, lo que cansan son las palabras necias, las de la envidia, las del odio, las del consumo y la publicidad, las del bullicio posmoderno, las agresivas del mundo político dominante, las aduladoras, las mentirosas de la prensa comercial, ésas son las que hacen daño y molestan porque hacen demasiado ruido...

¿ Y qué viene a ser Costa Rica para vos, Adriano?
Costa Rica e